Por qué cuatro acordes bastan
Las canciones no se construyen con acordes al azar, sino con los acordes que pertenecen a una tonalidad. En Sol mayor son Sol, Lam, Sim, Do, Re, Mim y Fa#dis — y los cuatro que necesitarás casi siempre son Sol, Do, Re y Mim.
Las cuatro posiciones, una dificultad cada vez
Apréndelas en este orden. Cada una añade exactamente una dificultad nueva, así que nada se vuelve abrumador de golpe.
- Sol — tres dedos, suenan las seis cuerdas, parte de la sexta
- Do — el estirón más amplio, la sexta cuerda queda muda
- Re — un triángulo compacto, solo las cuatro primeras cuerdas
- Mim — la más fácil; las dos cuerdas Mi quedan al aire
Los dos cambios que abren casi todas las canciones
Sol a Do y Sol a Re cubren la gran mayoría de cambios que encontrarás. Practícalos solos, un cambio por tiempo y sin rasguear al principio.
Mueve primero el dedo que se queda y luego los que se desplazan. De Sol a Do, el anular viaja de la sexta a la quinta mientras los otros dos se levantan: pensar en el dedo ancla elimina casi toda la tardanza.
Encuentra la tonalidad y adivina el resto
Cuando los acordes estén cómodos, averigua en qué tonalidad está la canción y a menudo podrás predecir el siguiente acorde. Sol, Do, Re y Mim viven en Sol mayor; bajando todo un tono tienes Fa mayor con las mismas formas.
Muchos cantantes necesitan otra altura. En lugar de aprender posiciones nuevas, usa una cejilla y sube las mismas cuatro formas por el mástil: la familia de acordes no cambia.
Un bucle de práctica que sí funciona
Pon un tempo lento y recorre Sol, Re, Mim, Do, un acorde por compás. Sigue rasgueando aunque falles: el objetivo es que el acorde llegue tarde pero el ritmo no se detenga.
Cuando completes el bucle cuatro veces sin parar, estarás listo para tocar junto a canciones reales, muchas de las cuales usan exactamente ese orden.